Arquitecto revisando documentación técnica

Un defecto de cálculo, una omisión en el pliego, un informe incompleto o una incidencia en la dirección de obra pueden generar una reclamación años después de terminar el trabajo.

No todos los errores producen el mismo daño

Conviene distinguir daños materiales, daños personales, perjuicios económicos, costes de rectificación y gastos de defensa. Cada concepto puede recibir un tratamiento distinto según el condicionado.

La actividad declarada es el punto de partida

La póliza debe recoger las competencias realmente ejercidas por el arquitecto o arquitecto técnico, así como el tratamiento de colaboradores externos y sociedades profesionales.

Comunicar una circunstancia a tiempo

No siempre hay que esperar a recibir una demanda. Una queja, reserva o incidencia conocida puede constituir una circunstancia que deba comunicarse. Ordenar la documentación desde el principio facilita la gestión posterior.

Revisar la RC Profesional Anual