
(o el día en que hasta los Sofisianos sangraron)
En el Reino de la Responsabilidad Profesional se contaban cientos de historias sobre errores, negligencias, interpretaciones extrañas del CTE, humedades rebeldes, fisuras caprichosas y promotores con un sexto sentido para aparecer justo el día que todo se torcía. Pero pocas historias generaban tanto silencio —un silencio denso, incómodo, que hacía que incluso los bardos bajaran la voz— como la historia del Límite Insuficiente.
Sí, aquella historia.
La que todos conocían…
pero que muchos evitaban mencionar.
Y, curiosamente, la historia que demostraba algo que casi nadie pensaba posible:
Que hasta los Sofisianos podían salir heridos.
I. El Consejo de los Reinos
La escena se desarrolló en la Gran Sala del Consejo Asegurador, donde una vez al año se reunían delegados de todos los clanes: los Asemitas, los Musatianos, los Occidentales, los Lloydanos del Exceso, los Axaístas, los Moreristas, los Globalistas dispersos… y, por supuesto, los Sofisianos, que casi siempre ocupaban un lugar estratégico entre columnas altas, observando, escuchando y, cuando era necesario, hablando.
Aquel día, uno de los Axaístas tomó la palabra con un tono extraño, mezcla de solemnidad y cierta satisfacción profesional:
—Hemos tenido noticia de un caso… un caso triste, sin duda, pero que muestra que aunque los Sofisianos son hábiles, no son invencibles.
El salón se sumió en un murmullo.
Los Sofisianos levantaron la vista, calmados.
Ellos sabían perfectamente de qué caso se hablaba.
El Axaísta continuó:
—Un Arquitecto Técnico vuestro… un asegurado que sufrió una reclamación por un daño personal grave. Su póliza tenía un límite de 300.000 monedas por víctima. El siniestro lo excedió… creo que en unos 60.000.
Las miradas se clavaron en los Sofisianos.
II. El Mazazo del Baremo 2016
Fue el más veterano de los Sofisianos quien se levantó, sin prisa, con la serenidad de quien conoce la ley del Reino y está acostumbrado a navegar en mares peores:
—Es cierto —dijo—. Y fue un día duro para todos.
No por falta de cobertura.
No porque el riesgo no estuviera asegurado.
No por error de interpretación.
Sino porque el límite por víctima se quedó corto.
Se escucharon suspiros entre los delegados.
—Con el Baremo de 2016, —prosiguió— una lesión grave, o un daño permanente, puede superar con facilidad los 300.000. Antes eran cifras altas pero manejables; ahora son montañas indemnizatorias.
El salón entero asintió con gravedad.
Todos habían visto el baremo actuar.
Todos sabían que era un dragón más peligroso que el LOE.
III. La Colectiva Sofisiana: “La Muralla de los Tres Millones”
El veterano Sofisiano continuó:
—Precisamente por esto, nosotros —y señaló a su propio escudo— creamos hace años una póliza colectiva complementaria, con un límite adicional de 3.000.000 de monedas por siniestro, accesible a un coste simbólico.
186 monedas al año.
Una cantidad menor que el presupuesto de impresión de planos.
Un Morerista intervino:
—Sí, muchos de vuestros profesionales se adhirieron.
El Sofisiano asintió:
—Pero no todos. Hicimos campañas. Informamos. Insistimos. Explicamos que el baremo 2016 cambia el mapa del riesgo. Algunos escucharon. Otros… prefirieron confiar en que nunca les tocaría.
Entonces un Lloydano, serio como siempre, añadió:
—Y cuando llegó el siniestro… llegó con fuerza.
IV. El Caso: El Siniestro que Superó el Límite
El Sofisiano habló con honestidad —algo que sorprendió a más de un delegado, acostumbrado a que cada Reino escondiera sus errores—:
—Nuestro asegurado tuvo una reclamación por un accidente grave. El total ascendió a algo más de 360.000 monedas. Su póliza cubría 300.000.
Y los 60.000 restantes tuvo que pagarlos él.
Un silencio respetuoso cubrió la sala.
No era una cantidad ruinosa para una compañía.
Pero sí para un profesional.
Era, como decían los ancianos del Reino, “poco para un gigante, mucho para un hombre”.
V. El Sofisiano Herido… pero no derrotado
El Axaísta, que había iniciado la charla, quiso añadir:
—No fue fallo de cobertura, eso es cierto. Fue cuestión de límite. Aun así… el caso dolió.
—Sí —respondió el Sofisiano—. Dolió.
Y por eso lo contamos sin vergüenza.
Porque en este Reino todos podemos sangrar.
Y todos debemos aprender.
Hizo una pausa.
—Pero pudo ser mucho peor. Porque aquella póliza tenía una cláusula de liberación de gastos de defensa.
Y, gracias a esa cláusula, los miles y miles de monedas invertidos en abogados y peritos no se restaron del límite de 300.000.
Si esa cláusula no estuviera…
el asegurado habría pagado no 60.000
sino quizás 110.000 ó 130.000.
Los delegados miraron al veterano con mezcla de respeto y reflexión.
VI. La Lección del Dragón del Baremo
Un Musatiano, siempre atento a los números, murmuró:
—Entonces, la lección es clara: lo que mata no es el siniestro… sino quedarse corto.
El Sofisiano sonrió levemente:
—Exacto. En tiempos antiguos, 300.000 parecían una muralla impenetrable.
Pero el Baremo 2016 convirtió esa muralla en una tapia baja.
Hoy, un solo lesionado puede superar fácilmente el millón.
Y si trabajas en obras públicas, rehabilitaciones complejas o estructuras…
el riesgo es aún mayor.
Los Occidentales asentían con gravedad, conocedores del aumento de indemnizaciones y del cambio del mapa de responsabilidad.
VII. La Conclusión del Consejo
El veterano Sofisiano concluyó:
—Por eso creamos la colectiva de 3.000.000.
Por eso recomendamos límites altos.
Por eso insistimos en reforzar los contratos.
No porque queramos vender más.
Sino porque el mundo ha cambiado.
Las indemnizaciones han cambiado.
El valor del daño corporal ha cambiado.
Y quien no sube sus límites… se expone a desgracias evitables.
El Consejo entero guardó silencio.
Y finalmente, el más anciano de los Asemitas sentenció:
“En este Reino, no basta con tener póliza.
Hay que tener suficiente muro para detener al dragón del Baremo.”
EPÍLOGO: La enseñanza para todos los Reinos
Los bardos del Reino registraron aquel debate con estas palabras:
“No cayó por falta de cobertura,
ni por mala praxis del contrato,
ni por error del corredor.
Cayó por el Límite.
Y el Límite no perdona.”
Y añadieron:
“Recordad, oh profesionales del Reino:
cuando el Baremo ruge,
los límites pequeños se vuelven ruinas.
Y solo los que refuerzan sus murallas
podrán dormir en paz.”
Contenido informativo. Las coberturas efectivas dependen del riesgo analizado y del condicionado contratado.
Volver a las Crónicas