CAPÍTULO III — El Mito de los Asemitas Invencibles

En el que el Reino descubre que incluso la Orden más antigua tiene grietas… y el Consejo Supremo de los Sabios (STS) se lo recuerda.

I. Los Asemitas y su Leyenda de Infalibilidad

En todo el Reino se cuenta una historia conocida por arquitectos, técnicos, promotores y hasta por los gatos que viven en las obras:

“Los Asemitas nunca fallan.

Los Asemitas nunca pierden.


Los Asemitas siempre llevan razón.”

Es la narrativa clásica de la Orden. Majestuosa, solemne, antigua, protectora de miles de arquitectos que creen que su fortaleza es inexpugnable.

Pero claro, en este Reino existe un organismo superior… una especie de dragón neutral, sabio y sin paciencia para cláusulas dudosas:

El Consejo Supremo de los Sabios.  (Conocido por algunos como “STS”: Sabios Terribles y Severos.)

Y estos Sabios, de vez en cuando, emiten sentencias que resuenan por el Reino entero.

Y en esas sentencias…bueno… la Leyenda de los Asemitas Invencibles no siempre queda tan bien parada.

II. Primera Grieta: El Caso del Tiempo Injusto

(Inspirado en STS 170/2019)

Ocurrió hace años, cuando el Maestro Arquitecto Don Mauricio del Estudio Cornisa Abierta fue reclamado por unos vecinos porque una obra del año 2000 había revelado grietas, humedades y sustos varios.

Mauricio, orgulloso Asemita durante décadas, acudió a su Orden para activar su protección.

Pero los ancianos Asemitas dijeron:

—Tu póliza expiró el 31 de diciembre del último año.

Y la demanda entró después.

Por lo tanto…nuestros pergaminos dicen que no hay cobertura temporal.

Mauricio, desesperado, suplicó:

—¡Pero la obra es anterior! ¡Los defectos vienen de atrás! ¡Solo la reclamación es tardía!

Los Asemitas se encogieron de hombros:

—Reglas son reglas. Y el tiempo es el tiempo.

Pero entonces intervino el Consejo Supremo de los Sabios, que dijo:

—No, queridos Asemitas.

Vuestra cláusula viola la ley del Reino.

Toda póliza de responsabilidad profesional debe cubrir al menos 1 año después de la extinción.  Y vuestra letra pequeña no está destacada, aceptada ni redactada como es debido.

Por lo tanto… la cobertura sigue vigente.

Los bardos del Reino lo resumieron así:

“Los Asemitas dijeron NO.

El Supremo dijo: Lo siento, pero es que sí.”

Fue la primera grieta pública en la muralla del “Asemita infalible”.

III. Segunda Grieta: El Caso del Impago Imposible

(Inspirado en STS 294/2022)

En otra ocasión, el Maestro Arquitecto Sir Valentín de la Casa del Forjado que Canta fue condenado por unos defectos menores (pero muy molestos) en una comunidad.

Cuando la Comunidad se volvió directamente contra los Asemitas —como permite la Ley del Reino—, la Orden respondió:

—No pagaremos. Nuestro arquitecto nos debe dinero. Si no cumple con su tributo, no tiene cobertura.

Esto, traducido a lenguaje épico, significa:

“Como no pagaste un tributo anual, no defendemos a tus clientes.”

Pero otra vez, el Consejo Supremo de los Sabios intervino:

—Querida Orden Asemita… podéis suspender la protección a vuestro arquitecto…
pero NO podéis dejar sin protección al tercero reclamante
(Regla de oro del Reino). Y además…tenéis que demostrar ese impago con precisión cirujana.

No basta con decirlo.

Resultado:

Los Sabios obligaron a los Asemitas a pagar la indemnización… con recargo.

Ese día, los bardos del Reino anotaron:

“La Orden dijo: ‘No pago.’

Los Sabios dijeron: ‘Sí pagas, y con intereses.’”

IV. Tercera Grieta: El Caso del Arquitecto Supuestamente Rebelde

(Inspirado en STS 523/2017)

Aquí el protagonista fue Don Ezequiel del Estudio Dintel Firme, acusado de errores en un proyecto de vivienda.

Los Asemitas, para evitar pagar, argumentaron:

—¡Ezequiel incumplió voluntariamente las normas urbanísticas! ¡Lo hizo a propósito!¡Por eso no hay cobertura!

Los Sabios escucharon, revisaron y dijeron:

—A ver…acusar a un arquitecto de incumplimiento voluntario es como acusar a un técnico de querer que un forjado vibre a propósito. Si decís que lo hizo voluntariamente…

demostradlo.

No hubo prueba.

No hubo indicios.

No hubo nada.

Los Sabios concluyeron:

“Si no está probado, no se aplica la exclusión.”

Y los Asemitas tuvieron que cubrir.

Los bardos del reino lo dejaron así:

“Los Asemitas intentaron acusar al arquitecto de maldad. Pero el Supremo les dijo:

‘No podéis inventaros historias.’”

V. El Gran Mensaje del Reino para los Asemitas

En cada taberna del Reino, tras tres cervezas, algún arquitecto exclama:

“Los Asemitas no fallan nunca.”

Y entonces, inevitablemente, aparece alguien que dice:

“Bueno… depende de lo que diga el Supremo.”

Porque estas tres historias, narradas con épica y exageración, cuentan una verdad simple:

1. Los Asemitas no están por encima de la ley del Reino.

2. Sus cláusulas temporales, de impago o exclusiones “creativas”
son revisadas y tumbadas si no cumplen la normativa.

3. Y el Consejo Supremo ha dejado claro, en más de una ocasión:

“Una póliza no puede convertirse en un juego de ‘te cubro si me conviene’.”

VI. Epílogo: El eco que corre por el Reino

Muchos arquitectos siguen con la Orden Asemita.

Otros la aman, otros la odian, otros la respetan.

Pero incluso los más fieles han escuchado alguna vez, susurrado entre bastidores:

“Ojo… que no todo lo que dice la Orden es palabra divina.”

“Y ojo… que los Sabios ya les han corregido varias veces.”

“Y ojo… que no todo el mundo sabe esto.”

Mientras que los Sofisianos —pequeños, irónicos y algo impertinentes— suelen rematar con una frase que ya se ha hecho famosa:

“Las leyendas son bonitas… pero las sentencias son mejores.”

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