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Un siniestro en una EMPRESA mal asegurada puede suponer su completa RUINA.


Aunque una empresa sea exitosa, el desarrollo de la actividad implica estar expuesta a múltiples riesgos que pueden llegar, en caso de ocurrencia, a causar su completa quiebra.

Hoy en día, tanto grandes como pequeñas empresas, cuentan con seguros que cubren “los imprevistos”, pero es importante que el profesional que intermedia dichas pólizas, tenga en cuenta que la empresa está “viva” y a medida que avanza y evoluciona, las coberturas y/o condiciones de dichas pólizas deben cambiar también. En Sofise creemos necesaria su revisión anualmente para “actualizar” parámetros tan habituales como facturación, nº de empleados, mejora/deterioro de las instalaciones, incorporación/baja de maquinaria, etc.

El buen asesoramiento no debe implicar solo la venta y los responsables de las empresas deben ser conscientes de que en este tipo de riesgos, “la oferta” puede suponer pérdida de coberturas. Nuestra correduría cuenta por ejemplo, con los servicios de un gabinete técnico INDEPENDIENTE, formado por ingenieros, que mediante una visita presencial a las instalaciones empresariales, emite un informe de evaluación sobre sobre dichas instalaciones, de tal forma que la empresa y la compañía aseguradora sean conocedoras de algún peligro potencial o, por el contrario, de su calidad.

En boca de unos de los padres de la revolución industrial, Henry Ford, en un comentario sobre el Empire State:

“Sin los seguros no tendríamos rascacielos, porque ningún hombre se atrevería a trabajar a esas alturas, a riesgo de matarse y dejar en la miseria a su familia. Sin seguros ningún empresario invertiría sus millones en construir un edificio como éste, que una simple chispa puede reducir a cenizas. Sin seguro nadie circularía por estas calles, sabiendo que en cualquier momento puede tener un accidente. Y esto no sólo ocurre en Estados Unidos. Es el mundo entero el que descansa sobre la base de los seguros. Sin ellos, cada hombre guardaría su dinero sin invertirlo en ninguna parte por temor a perderlo, y la civilización se habría paralizado poco menos que en la barbarie”.